Montevideo: Paz y movimiento amalgamados

En la capital uruguaya las personas viven con más tranquilidad, pareciera que tienen tiempo para contemplar y dedicarse a placeres, como una buena conversación o una agradable lectura. De hecho, según un estudio de Mercer, la capital uruguaya es la ciudad con mayor calidad de vida en Latinoamérica. Posiblemente, lo mejor de Montevideo es la amabilidad de su gente.

Publicado en la Revista Exclusiva

La capital más austral de América

Se dice que el nombre de Montevideo proviene de los Diarios de Navegación de Magallanes en los que asentó lo que observó desde la costa: “una montaña hecha como un sombrero al cual nombramos Montevidi”). Es una ciudad pequeña en comparación con otras capitales suramericanas, como: Santiago de Chile o Lima; sin embargo, por ello no deja de ser un eje importante en toda la región. Es sede administrativa del Mercosur y de la ALADI, y a su vez su puerto (el más importante del país) es uno de los más transitados del Cono Sur.

Aunque estemos hablando de la otra orilla del gran Río de La Plata, esta ‘ciudad puerto’, en comparación con Buenos Aires, tiene un ritmo mucho menos acelerado. Hasta la brisa es diferente, se siente más fresca, menos contaminada, y trae el cantar de los pájaros. En esta tranquilad pareciera que las personas se conocen, y tienden a ser más solidarios.

Es curioso que muchos argentinos consideran a los uruguayos como sus vecinos predilectos, de hecho, en la Argentina suelen afirmar que Uruguay es una de sus provincias. Es que ambos gentilicios comparten muchas formas de ser: muchos uruguayos son más amantes del mate que los propios argentinos. Para ellos tomarlo es algo ceremonioso, llevan su termo de agua caliente a todos lados. Los mates uruguayos casi en su totalidad son hechos de lo que llaman porongo (calabaza o auyama pequeña). Y, además, los uruguayos en su mayoría son adoradores del tango, y del fútbol.

Atractivos

Montevideo se puede recorrer entera relativamente en poco tiempo. Sin embargo, tiene muchas cosas para conocer. Dentro de las típicas para los turistas, se encuentra la Ciudad Vieja, el Prado con su rosedal y la peatonal Sarandí.

Entre las joyas montevideanas merece un lugar especial la rambla portuaria. El contacto con el mar, los atardeceres, la paz que se respira en ella y las barracas abandonadas, contrastan especialmente con el movimiento del puerto.

En la ciudad se percibe una mezcla de melancolía con alegría, de lo antiguo con lo moderno. La metrópoli muchas veces parece enmarcada en un momento histórico distinto al presente. Incluso pareciera que Montevideo está más cerca del pasado que del presente. Sus edificios y calles avejentados lo demuestran.

Centros de encuentro

El teatro Solís, símbolo memorable, se inauguró en 1856 con la interpretación de la ópera Ernani, de Giuseppe Verdi. En su época, el Teatro fue considerado por algunos como desproporcionado a los ingresos del país; sin embargo, imperó la voluntad de construir un espacio que le diera a la ciudad una importante jerarquía.

También resalta el Palacio Salvo construido en 1922 con vocación de rascacielos, y que adquirió un gran significado en el perfil urbano, bien se podría afirmar que este edificio conforma uno de los elementos más representativos de Montevideo. También sobresale la Torre de las Telecomunicaciones, conocida como Torre de ANTEL, actualmente el edificio más alto del Uruguay.

Otra protagonista del paisaje es la feria más popular que se da los domingos a partir de las 9 am sobre la calle Tristán Narvaja, un paseo típico para apreciar las casas centenarias y los árboles antiguos sombreando las veredas. La oferta de artículos es extravagante. Se pueden comprar pastas tradicionales, libros, cassetes, discos de pasta, reliquias, adornos, billetes fuera de circulación, repuestos, juegos, muebles y mascotas; parece un “mercado de pulgas”.

Sabores uruguayos

Si de beber si trata, lo que más se consume en Montevideo es la cerveza, y luego el vino, como el Tannat. Sin embargo, lo más típico (y sumamente recomendable) es tomarse una grappa o caña con gustos, la de pitanga es deliciosa. También es aconsejable pedir un “corazón de indio”, y si visita la ciudad en verano la bebida más tradicional es el medio y medio (una mezcla de vino blanco y sidra). La uvita (especie de shot con bastante graduación alcohólica) es otro trago que se vende como agua en bares como el Fun Fun (en la Ciudad Vieja).

A la hora de comer, sugerimos un rico asado de tira acompañado de achuras en el Mercado del Puerto. Los perros calientes (“panchos”) del restaurante La Pasiva acompañados de su típica mostaza, un buen “Chivito Canadiense”, o un revuelto de gramajo (papas fritas cortadas muy finas y con huevo, pedacito de jamón y panceta), son otras opciones sumamente deleitables.

Es que si nos preguntaran a qué sabe esta ciudad, podría ser a bizcochitos (dulces y salados) acompañados de un mate amargo.

Comunicador Social (UCAB). Editor de textos (Universidad Complutense de Madrid). Colaborador en varios medios de comunicación.

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